Me atrapó la policía
Me detuvo la policía.
Iba de camino a reunirme con dos excompañeros de la escuela, recién habíamos salido y empezado a trabajar pero en distintas escuelas, los tres éramos maestros de educación básica y quedábamos en reunirnos los sábados para ir al cine, comer o hacer algo así.
Para verlos yo tomé un camión que luego de una media hora me dejaría en el metro y de ahí llegaría con ellos.
El camión lo tomé casi en el inicio de su ruta y alcancé asiento cerca de la puerta, se fue llenando, casi a medio camino se sentó junto a mí una mujer más o menos joven (Yo tenía 19 años) bien arreglada, parecía una empleada oficinista o algo así, llevaba una mochila algo grande. Yo noté que como descuidadamente tocaba mi brazo o ponía su mano en mi pierna, pero no hice nada, en un momento sobó mi pierna, yo reaccioné, volteé hacia ella y seriamente me dijo ¿hacia donde vas?, le dije que al metro, ella siguió ¿a qué vas?, yo entre incómodo y curioso le mencioné que vería a unos amigos, a lo que dijo, -¿de qué clase de amigos?- dije de la escuela.
Entonces se me acercó al oído y dijo -eso es sospechoso-. Soy policía y vas a tener que acompañarme- me saqué de onda e hice como que me iba a parar, pero colocó su mano con más firmeza en mi brazo y dijo -no, te dije que me acompañarás- ya no insistí, el camión pasó la estación del metro en la que bajaría y siguió adelante, donde hay una estación o campamento de la policía, entonces me dijo -vamos baja conmigo- ahora si me estaba poniendo nervioso, porque se de casos de abuso policial o situaciones en que te implican en supuestos delitos. Bajamos, entonces noté que ella era bajita, llevaba tacones y falda y su mochila, nos acercamos a la puerta del campamento, ella sacó una credencial y la mostró al policía de guardia, al que le dijo -yo lo traigo- refiriéndose a mí. El policía no dijo nada, solo nos dio el paso.
Me tomó del brazo con firmeza y me llevó a una sección con muchas puertas numeradas, nos paramos enfrente a una que tenía una placa que decía J. Macías. Sacó una llave y abrió, estaba oscuro y al entrar ella detrás de mí oprimió el interruptor y pude ver una mesita, un estante y al fondo una cama individual, no sabía si pensar en que era un dormitorio o una celda. Ella sacó de su mochila ropa, objetos y una pistola que levantó como mostrándomela, al mismo tiempo me dice -quítate los tenis y el cinturón- yo obedecí por temor. Ella me empezó a observar con una pequeña sonrisa, guardó la pistola en un cajón de la estantería, se acercó a mí, me abrazó por la espalda y me dijo acariciando mi pecho -estas detenido por excitar a una policía- yo entre el temor y la excitación pasé mis manos hacia atrás y empecé a tocarla, nos volteamos y sentí su cuerpo, sus senos se sentían deliciosos, olía de maravilla, daban ganas de comérsela, la abracé y empecé a acariciar su cabello, su nuca, bajé a sus hombros sacando el blazer que llevaba y dejando la blusa transparente y sedosa, me fui a su espalda y bajé a sus nalgas, eran rotundas, redondas y firmes, mientras tanto ella levantó mi playera y empezó a besar mi pecho, mordiendo mis tetillas, que se levantaron al instante, una de sus manos bajo a mi entrepierna y por encima del pantalón empezó a masajear mi verga que ya estaba mas que lista para la acción, ella apretó y yo me empujé hacia su cuerpo, por mi parte fui subiendo su falda poco a poco, ahí me di cuenta que llevaba medias y una tanguita de encaje que se sentía muy rica, sobé sus nalgas, apretándolas, abriéndolas para meter mis dedos entre sus deliciosos cachetes. Ella ya me había sacado la verga y la trabajaba con una maestría que me tenía en vilo, despacio dejó caer su falda, la sacó por sus pies y se hincó en ella, engullendo mi verga casi con veneración, su trabajo era delicado y meticuloso, yo tomé su cabeza y con suavidad la acaricié y fui dándole ritmo, ella avanzó aumentando la velocidad, yo empecé a ver estrellas, me tensé y me vine en su boca a chorros, ella como si nada tragó toda mi leche y me dejó seco y limpio. La levanté con cuidado, la besé con calma primero pero poco a poco nuestras lenguas se enfrascaron en un encuentro que parecía competencia sobre ver quien se comía a quien. Mientras tanto mis manos acariciaban sus espalda y sus nalgas, abrí éstas y empecé a hurgar en su culito, se sentía suave, terso, rico, moví mis dedos dándole juego a su culo y ella se retorcía hacia atrás para que los metiera más, con cuidado bajé mi cara a sus senos y le chupe los pezones que saltaron al combate de inmediato, eran morenos y enormes, parecían dulces en mi boca, los chupaba y succionaba, los mordisqueaba mientras mis dedos avanzaban hacia su vagina, al llegar me di cuenta que ya estaba mojadísima, metí mis dedos, los empapé en sus jugos y me los llevé uno a mi boca y otro a la suya, ella lo chupó y mordió.
Para entonces mis 19 años cumplían su deber mi verga estaba de nuevo lista, empecé a frotarla contra su vagina, acompasamos ritmos, ella me empujó sobre la cama, sacó mi pantalón con todo y los calzoncillos y así sin mediar nada se sentó en mi verga, dejándose caer en ella, empezó a cabalgarme y cabe decir que era una jinete experta, mi verga gozaba de lo lindo, ella se movía con cadencia, apretando y aflojando, en tanto yo jugaba con sus senos, los oprimía al igual que su cintura y su espalda, después de un momento ella empezó a aumentar su ritmo hacia algo más descontrolado, yo aguanté y sentí como me apretaba, enterrando sus uñas en mi pecho, arqueando la espalda, cerrando los ojos y emitiendo un gritito casi gutural, entonces me dijo -ay cabrón, ya hiciste que me viniera- se recostó en mi pecho, yo acaricié su cabello con ternura como si fuera una novia o algo así. Se incorporó y así en cuclillas empezó a deslizarse hacia mi cara, yo pensé en un sueño, ella quedó con su chochito en mi boca y yo sin mayores miramientos se lo empecé a comer, lamía sus labios, los abría con mi lengua y cuando encontré su clítoris empecé a chupar y mordisquear, ella jadeaba y chillaba, apretando mi cara con sus piernas mientras yo sobaba sus nalgas metiendo mis dedos en su culo, otra vez empezó a moverse desenfrenadamente y me soltó un chorro de jugos, tanto que yo no tenía certeza de si eran jugos o me estaba dando su lluvia dorada, de nuevo se relajó y me dijo, -te toca algo ahora a ti, se volteo dándome la espalda, se inclinó y empezó a darme la mejor mamada de mi vida, yo como caballero que soy quise pagarle de igual manera y comencé a comerme su culito, besándole, chupando y horadándolo con mi lengua, mi verga estaba en su máximo y yo empecé a sentir que me vendría de nuevo, ahí tomé una decisión y le dije, -puedo pagarte una multa de otro modo- ella paró un momento y me dijo -¿Qué tienes en mente?-, la tomé suavemente, la incorporé, la puse de espaldas en la cama, metí mi cara entre sus piernas y comí ese delicioso chochito, cuando lo sentí latir levanté sus piernas a mis hombros y enfilé mi verga enhiesta hacia su culo, sus jugos habían bajado y lo habían humedecido, eso y mi propia humedad ayudaron, coloqué la cabeza de mi verga en su entrada y poco a poco con suavidad empecé a entrar, al principio costó pero en cuanto la cabeza pasó y vi que no había mayor daño ni aparente dolor empecé a entrar y salir poco a poco, llegando cada vez más adentro, ella se movía con ritmo y me pedía más diciendo -todavía no cumples con la multa- aumenté mi ritmo, ahora con velocidad y fuerza, diciendo -cóbrese oficial- le di con todo, rápido y duro, hasta que ella empezó a jadear y moverse diciendo -pero que culeada tan rica me estás dando- ya no aguantamos mucho más, ella empezó a venirse y le eché toda mi leche adentro de su culo, ahora fui yo el que se recostó en su pecho.
Estuvimos todavía un tiempo echados en la cama, luego nos levantamos, me acarició y me dio un largo beso diciéndome -creo que seré una gran detective, siempre detecto a un malhechor- ambos reímos y yo le dije -pues seguiré delinquiendo para que me atrapes-
Me acompañó a la salida del campamento y le dijo al policía de guardia -Ya cumplió la condena- déjelo salir-
Yo salí flotando, todavía regresé al metro y alcancé a mis amigos.
Ojalá que les guste la historia, surge de un episodio real de mi vida con algunos agregados por supuesto. Si les gusta regálenme un comentario.
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