Una mañana con mi futuro yerno

¦ By barcelona el 17/03/12 ¦ 0 fotos porno ¦ Descripcion: [Grandes Relatos] Habíamos ido con mi marido, mi hija y su novio al apartamento que tenemos en la costa. Mi...
Habíamos ido con mi marido, mi hija y su novio al apartamento que tenemos en la costa. Mi marido debió acompañar a mi hija a Barcelona a que hiciera el último examen del curso en la facultad. Así pues me quedé sola con mi futuro yerno el cual me asombró con todos sus encantos los cuales, por cierto, eran muchos.

Llegamos un viernes por la noche al apartamento que tenemos en Arenys de Mar dentro de una urbanización formada por varios edificios. Para empezar os diré que me llamo Julia y que tengo 46 años. Estoy casada con Marcelo el cual es ocho años mayor que yo. Nuestra vida sexual fue bastante abundante durante los primeros quince años de nuestro matrimonio pero a partir de ahí el interés de mi marido hacia mí fue disminuyendo de forma paulatina hasta llegar a un punto en el que sus acercamientos hacia mí eran prácticamente nulos. Debo confesar que soy una mujer bastante fogosa debido a lo cual me consolaba gracias a diferentes juguetes que me había comprado. También me acostaba de vez en cuando con un amigo de mi marido aunque siempre de forma muy discreta para que mi esposo no sospechase nada de mi relación adúltera. De tanto en tanto los juguetitos que tenía no acababan de satisfacerme completamente y necesitaba una buena verga que me complaciese.

Físicamente me conservo bastante bien. Sólo tuve a mi hija Eugenia la cual tiene 18 años muy bien llevados, la verdad es que se parece mucho a mí. Tengo el cabello corto y rizado con mechas y de color castaño claro. La cara la tengo muy juvenil debido a las cremas que cada noche me aplico antes de ir a dormir. La verdad es que parezco más joven de lo que realmente soy. Muchos hombres me han echado cinco años menos de los que tengo. Los labios los tengo carnosos lo cual vuelve loco a más de un hombre cuando hablan conmigo. El pecho se me conserva bastante bien ya que poseo una talla 100 a pesar de lo cual se me mantiene aun firme y vigoroso. El conjunto se completa con un culo duro y respingón y unas piernas largas pues mido sobre 1.75 m.

Como os dije llegamos por la noche y estuvimos colocando las cosas y nos pusimos a cenar y a ver la televisión hasta que nos entró el sueño y decidimos irnos a dormir. Todo el fin de semana estuvimos disfrutando del sol y la playa durante la mañana y por la tarde nos tumbábamos en el césped a echar la siesta después de comer. El novio de mi hija aprovechaba para bañarse en la piscina mientras nosotras descansábamos tras la comida.

El novio de Eugenia se llama Javi y tiene 21 maravillosos años. Desde la primera vez que nuestra hija nos lo presentó, aquel muchacho me produjo una sensación muy agradable. Es un chico de 1.85 m de altura y pesa 73 kg con lo que se conserva como un auténtico bombón. El y mi hija suelen ir al gimnasio a hacer piscina con lo cual poseen unas espaldas de verdaderos atletas. Es moreno y tiene el cabello largo y rizado. Llevaba año y medio saliendo con mi hija a la cual se la veía realmente enamorada de Javi. Yo había descubierto que no le era ni mucho menos indiferente al novio de mi hija pues en más de una ocasión le había pillado en falta mirándome los pechos tapados por el sujetador del bikini cuando nos hallábamos en la playa. Más de una vez le había pillado tratando de disimular la protuberancia que se le formaba debajo del bañador mientras observaba mi desarrollado cuerpo. Debo reconocer que dicha situación me producía un morbo fenomenal. Ser consciente de producir semejante efecto en un jovencito como aquel que podría ser mi hijo me producía un desasosiego difícil de resistir. Por suerte ni mi hija ni mi marido se percataron del deseo que sentía Javi por mí.

Debo confesaros que el deseo era mutuo desde una noche en que pillé a Javi y a mi hija follando en la habitación de Eugenia. Fue hará unos quince días en nuestra casa de Barcelona. Mi marido se había ido a dormir pronto pues debía madrugar al día siguiente. Yo me quedé viendo la televisión hasta tarde mientras mi hija y Javi estaban en la habitación de ella prodigándose arrumacos de enamorados. Todavía no les dejábamos dormir juntos pese a que imaginábamos que ya se habrían acostado en más de una ocasión. Al irme a dormir y pasar delante de la habitación de mi hija oí un gemido inconfundible. Se habían olvidado de cerrar la puerta y no pude resistir la tentación de mirar lo que ocurría en aquella habitación. Vi como Javi estaba arrodillado en la cama mientras mi hija se hallaba tumbada boca abajo con la verga del muchacho delante de su boca. La visión de aquella verga hizo que me humedeciese sin poderlo remediar. Lo que colgaba entre las piernas de Javi era una polla de unos veinte centímetros. Desde ese instante supe que tarde o temprano follaría con aquel apuesto muchacho. Eugenia se introdujo de un golpe la polla de Javi la cual llenó la boca de mi hija por completo. Vi como aquel instrumento llenaba los carrillos de mi hija mientras ella se la comía con fruición. Yo bajé mi mano hacia mi entrepierna metiéndola entre los pliegues de la falda. Jamás había imaginado a mi hija en semejante situación y debo reconocer que era tan caliente como su madre.

Javi agarró con fuerza la cabeza de Eugenia sin dejarla respirar mientras gemía y suspiraba de placer. Mi hija masturbó con su mano y sus labios la polla de su novio hasta llevarle a un estado terminal. Javi bufaba como un toro tratando de respirar hasta acabar corriéndose en la cara y la boca de mi hija la cual recibió aquella catarata con cara de auténtica satisfacción.

- Joder Eugenia, menuda mamada me has pegado. Me has dejado totalmente seco.

- De eso ni hablar. Ahora necesito que me folles el coño con tu maravillosa estaca. Quiero que me claves por completo hasta dejarme saciada. No pienso dejarte escapar tan fácilmente.

Así pues mi hija tumbó a Javi sobre la cama y le colocó el coño sobre su boca mientras volvía a hacerse con el rabo de aquel muchacho. Aquel 69 que montaron me volvió loca de pasión. Empecé a oír como mi hija gemía gracias a las lamidas que Javi le prodigaba en su coño y en su inflamado clítoris. Al mismo tiempo la polla del chico volvía a adquirir las dimensiones anteriores como resultado de las caricias que mi hija le daba. La capacidad de aquel joven era maravillosa. Siempre he oído hablar de la fabulosa facilidad de recuperación de los jóvenes. Bendita juventud. Tras conseguir hacer que aquello se empinase nuevamente mi hija se separó de él y se colocó de espaldas a Javi ofreciéndole sus estupendas nalgas dispuesta a ser penetrada.

- Venga Javi, no me hagas esperar más, quiero que me claves hasta hacerme reventar de placer. No aguanto más este suplicio. Fóllame hasta volverme loca de placer.

- Ábrete bien de piernas que voy a hacerte gozar como nunca. Será el mejor polvo que hayamos echado nunca. Me da un morbo especial estar follando contigo en casa de tus padres, teniéndolos tan cerca de nosotros.

- Javi eres un cabrón y un morboso, le dijo mi hija mientras reía a carcajadas.

Javi abrió bien de piernas a mi hija la cual le ayudó para hacer la penetración más fácil. Agarró la polla con su mano dirigiéndola hacia la vagina de mi hija y la incrustó en el interior de ella extrayéndole un grito de placer. Sentí en mis entrañas como aquel grito era mío. Empezaron a moverse tras aquella penetración rotando mi hija sus nalgas sobre la pelvis del muchacho. Javi agarró a Eugenia de sus caderas penetrando en ella con mayor fuerza y decisión. Mi hija gemía y gozaba suspirando sin parar. Dirigió una de sus manos entre sus piernas llevándola hacia las pelotas del chico acariciándole y dándole un placer sin límites. El muchacho levantó su vista hacia la puerta y abrió sus ojos sorprendiéndome mientras me masturbaba ante la visión de aquel polvo que estaban desarrollando. La cara de Javi pasó de la sorpresa al verme, al placer viendo que no me apartaba ante aquella imagen. La verdad es que no podía apartarme de aquella relación que estaban llevando a cabo. Ver a mi hija follando con su novio era más de lo que podía esperar. Javi me sonrió y dirigió su dedo corazón hacia el agujero anal de mi hija la cual suspiró fuertemente al sentirse penetrada por aquel dedo invasor.

- Quieres follarme el culito?, le preguntó Eugenia levantando su cabeza mirándole a los ojos.

- Sí, deseo clavarte mi polla en todo tu culo. Ábrelo bien para que no te duela. La última vez que lo hicimos te dolió bastante y no quiero que pase lo mismo.

- Tu verga es demasiado larga y gorda y mi culito es muy estrecho pero estoy dispuesta a llevar a cabo nuevamente dicho sacrificio.

Tuve que darle la razón a mi hija en cuanto al comentario referente a la polla de aquel muchacho. La verdad es que ser sodomizada por semejante badajo era algo que producía respeto. El tamaño era realmente considerable y por lo que veía aquel muchacho sabía utilizarlo muy bien.

Javi escupió sobre el ano de mi hija humedeciéndole la entrada posterior con el fin de facilitar la entrada de su rabo. Introdujo dos dedos tratando de dilatar el anillo para que la follada no fuese tan dolorosa. Mi futuro yerno sacó la polla del coño de mi hija y apuntó hacia el ojete de Eugenia apoyando aquella terrible cabezota sobre el agujero de ella. El grito que dio mi hija al sentirse penetrada fue realmente desgarrador, aun no entiendo como mi marido no se despertó. Hoy creo que debió oírlos follando pero debió preferir seguir en la cama dejando que se desarrollasen los acontecimientos de aquel modo. Javi estuvo bombeando en el culo de mi hija durante diez largos minutos, el aguante que demostraba era increíble. Eugenia tuvo varios orgasmos, enganchando uno con el siguiente gritando y aullando sin parar. Aquella follada era bestial, realmente deseé haber estado en el lugar de mi querida hija. El placer que demostraba era infernal. Me masturbé con fuerza aproximándome al orgasmo viendo como ellos estaban a punto de alcanzarlo. Javi gritó como un descosido explotando en el interior de mi hija llenándola con todo su líquido vital. Mi hija se masturbó con su dedo hasta conseguir arrancarse un orgasmo fenomenal. Aquel guapo muchacho extrajo su dardo del interior de Eugenia y esta se colocó entre sus piernas chupandole el pene hasta dejárselo bien seco y reluciente. Yo me corrí mordiéndome el labio inferior hasta hacerlo sangrar para no gemir de desesperación ante la follada de mi hija y su novio. Al abrir los ojos vi como mi yerno me miraba fijamente sonriéndome y guiñándome un ojo mientras se pasaba la lengua humedeciéndose los labios. Tras esto desaparecí hacia mi habitación durmiéndome como una bendita.

Volviendo al relato principal diré que el lunes por la mañana nos levantamos todos pronto pues Eugenia debía ir a Barcelona a hacer el último examen de aquel curso. Nos levantamos a las ocho y media ya que el examen era a las doce. Javi no tenía aun el carnet de conducir pues se lo estaba sacando, así pues Marcelo cogió el BMW para acompañar a mi hija hasta Barcelona. Eugenia le dijo a Javi que se quedase conmigo aprovechando el sol pues ellos comerían tranquilamente después de salir del examen y volverían a la noche a reunirse con nosotros. Mi marido asintió ante las palabras de mi hija y Javi les dijo que me cuidaría durante su ausencia. Se me quedó mirando fijamente y todos reímos. Yo sabía que aquellas palabras guardaban una segunda intención y deseaba conocer lo que estaría pensando aquel muchacho. No tardaría mucho en saberlo.

Bajamos al garaje a despedirnos de mi marido y mi hija. Le dije a mi esposo que fuese con cuidado en la carretera tranquilizándome Marcelo con un suave beso. Por su parte, Eugenia y Javi se despidieron con un caliente beso dándose la lengua sin importarles que estuviésemos Marcelo y yo delante. Marcelo arrancó el coche y vimos como se alejaban al final de la calle. Javi me abrazó con su brazo por encima del hombro acompañándome a subir al apartamento. Entramos y le dije que se duchase que luego bajaríamos a la playa a tostar nuestros cuerpos. Me metí al baño de mi habitación desnudándome totalmente para darme una ducha reparadora para después bajar a la playa con mi apuesto acompañante de aquel día. Sabía que algo iba a suceder entre nosotros, lo supe desde el día que les ví follando en casa. Evidentemente no me iba a equivocar.

Tras cinco minutos de ducha oí un ruido en mi habitación e imaginé de qué se trataba. Sabía que era Javi que venía a juntarse conmigo. La puerta del baño se abrió lentamente y pude notar a través del cristal de la mámpara de la ducha la presencia de mi yerno. El corazón me latía a mil por hora esperando su compañía junto a mí. Observé la figura desnuda de Javi al otro lado de la mámpara y no pude evitar un gemido deseando que entrase en la ducha. Me quedé quieta esperándolo. Javi corrió la puerta de la mámpara mostrándose totalmente desnudo ante mí. Le alargué la mano ayudándole a entrar conmigo. Javi se apretó contra mí mientras nos besábamos apasionadamente. Noté como sus manos rodeaban mi cintura. Sentí su cuerpo pegado al mío, su excitación entre sus piernas, con una prometedora erección restregándose por mis nalgas. Cruzamos nuestras lenguas traspasándonos las respectivas salivas al tiempo que Javi acariciaba mis senos con sus manos. Sentí los labios del muchacho chupandome el cuello y jugando con mi nuca arrancándome gemidos de placer. Lamió el lóbulo de mi oreja derecha comiéndosela con verdadero frenesí. Yo vibraba de pasión ante aquel ataque juvenil.

Deseaba a aquel jovencito con auténtica lujuria. Quería que me hiciera suya sin importarme que fuese mi futuro yerno.

- Javi cariño, te deseo con locura desde la primera vez que te vi. Quiero que me folles y follarte hasta no poder más. Me encanta todo tu joven cuerpo y todo lo que escondes en él.

- Julia, debo confesarte que el deseo es mutuo. La noche que nos pillaste follando en tu casa deseé haberte hecho mía. Hoy ese deseo se va a cumplir por completo. Deseaba fervientemente que tu marido y tu hija nos dejasen solos.

Tras esas palabras no pude resistirme y apreté mi cuerpo contra el suyo sintiendo como su verga se ahogaba contra mi entrepierna la cual la rotaba haciendo crecer su tranca. Alargué mi mano agarrando la deseada hombría que tanto placer vi que le daba a mi hija. Creció desmesuradamente con mis caricias hasta alcanzar el tamaño conocido por mí. Le apoyé de espaldas a la pared y me agaché entre sus piernas llevando su polla entre mis labios. Chupé la cabeza de su verga jugueteando con su glande amoratado para pasar a lamer toda la longitud de aquel músculo del placer. Me tragué todo aquel palo de un golpe succionándolo con deleite. Deseaba hacer mío al hombre que había sido de mi hija. El agua tibia de la ducha caía sobre mi cabeza lubricando la masculinidad del muchacho la cual entraba y salía de mi boca sin parar.

- Así Julia, sigue así. Chupamela sin parar, me encanta como lo haces. Es la mejor mamada que me han hecho en mi vida. Hazla crecer hasta hacerla reventar dentro de ti.

Me sentí emocionada al oírle decir que lo hacía mejor que mi hija. Sabía que la chupaba bien pues mis ocasionales amantes así me lo habían dicho pero que el novio de mi hija me agradeciese de aquel modo lo que le estaba haciendo hizo que me derritiese de placer. Iba a darle a aquel muchacho todo el placer del que fuese capaz. La verdad es que se merecía todas mis atenciones.

Seguí cinco minutos con aquel tratamiento haciéndole gozar y respirar afanosamente con mis caricias. Se apoyó con las manos en mi cabeza agarrandome del cabello y estirando de el. Me atraganté con aquel poderoso ariete cuyo glande alcanzó mi garganta. Le estaba regalando con una garganta profunda que tardaría mucho tiempo en olvidar. Las venas de aquel músculo bombeaban sangre sin cesar desde su cerebro. La respiración de Javi se hizo más y más fuerte hasta lanzar un ahogado aullido en el momento que explotó por primera vez dentro de mi boca ahogándome con su semen el cual llenó todo mi conducto bucal. Tuve que tragar lo que pude de aquella explosión dejando que el resto resbalase por la comisura de mis labios hasta caer sobre mis pechos y en el suelo de la ducha. Me encantó beberme el esperma de mi futuro yerno, en aquellos momentos ambos olvidamos el parentesco que nos unía y tan solo nos convertimos en un hombre y una mujer deseosos de sexo. Javi me hizo levantar y me dio un beso de tornillo que me hizo perder el sentido. Su lengua se unió a la mía en un beso interminable.

- Ahora Julia, arréglate que nos vamos a ir a la playa. Ponte un traje de baño bien bonito que deseo ver tu cuerpo desnudo como brilla bajo los rayos del sol. Yo voy a mi cuarto a cambiarme. Te espero en el salón. No tardes cariño, me dijo mientras me daba otro profundo beso agarrandome de la nuca con sus manos.

- Espérame que voy enseguida. Me visto y estoy contigo en un minuto. Quiero aprovechar las horas que nos quedan para poder estar juntos. Voy a exprimirte como a un limón. Te acordarás de tu suegra toda tu vida. Gracias por darme toda tu leche, deseaba estar contigo desde hace mucho tiempo y la verdad es que no me has defraudado.

Javi me sonrió con aquella sonrisa encantadora que poseía. Se le veía seguro de si mismo y ello hacía que yo me sintiese segura en sus brazos. Diez minutos más tarde nos encontramos en el salón y cogimos una bolsa de playa y nos dirigimos al garaje a por el coche para ir a la playa. Mi coche era un utilitario muy cómodo y pequeño con el cual podía desplazarme a cualquier sitio sin necesidad de depender de mi marido. Subimos al coche y le dije que le iba a llevar a una playa solitaria que conocía a ver que le parecía el lugar.

Llegamos en media hora. Era una playa escondida del mundo exterior. La verdad es que se trataba de una pequeña cala que pocos lugareños conocían. Había que bajar por un camino hasta llegar al borde del mar. La cala tenía poca arena. Al llegar nos encontramos con dos parejas que estaban completamente desnudos. Reí al ver la cara de asombro de Javi y le tuve que confesar que se trataba de una playa nudista a la que había ido en alguna ocasión. Le dije que no debía desnudarse por completo si no se sentía cómodo. La cara del chico cambió automáticamente desde la inquietud hasta el más profundo deseo.

- Julia cielo en que estas pensando al venir a este lugar? Nunca he estado en una playa nudista pero debo decirte que la idea hace que mi cabeza corra a gran velocidad ante lo que se nos avecina.

- Tranquilo Javi y déjate llevar por la pasión. Confía en mi y no te arrepentirás, ya lo veras.

Dejamos las toallas a unos veinte metros de una de las parejas y nos dispusimos a disfrutar de un día soleado de playa. Nos fuimos desnudando dejando aparecer nuestros cuerpos a la vista de los demás. Me quité el vestido de tirantes que llevaba estando cubierta con el bañador amarillo que me había puesto. Dicho bañador hacía que al entrar en la playa y mojarse, los pezones se me marcasen a través de la tela de forma escandalosa. Normalmente cuando entro en el mar los pezones se me erizan al entrar en contacto con el agua. Ese día no iba a ser una excepción.

Javi se quitó los tejanos y el polo que llevaba y se quedó en tanga. Me llevé una grata sorpresa pues pensaba que llevaría slip o un bañador. Javi iba tapado con un tanga de color negro que resaltaba sobre el color claro de su cuerpo. Tenía un culo precioso que me hubiese comido en ese mismo momento. Me mordí suavemente los labios observando su trasero. El bulto de su entrepierna destacaba por debajo de la tela del tanga. Pese a la mamada que le había regalado en la ducha del apartamento parecía que ya se había recuperado totalmente. Estaba segura que ese muchacho iba a sacarme repetidos orgasmos en aquella playa.

Me tumbé en la toalla y Javi me dijo si iba con el a bañarme que el agua estaría muy buena a esa hora. Aguantándome las ganas le dije que de momento prefería estar un rato tomando el sol, que fuera él y se mojase. Javi me dio la espalda y se dirigió corriendo al mar tirándose de cabeza contra las olas espumosas. Me quedé mirando sus nalgas y me lamí los labios imaginando lo que le haría cuando lo tuviese entre mis brazos. Javi estuvo unos diez minutos nadando y saltando entre las olas del mar y por fin me decidí a unirme a él. Me desnudé por completo quitándome el bañador y tirando la cabeza hacia atrás respiré profundamente haciendo que mis pechos se llenasen de aire apuntando hacia el cielo.

Me tiré al agua mojando mi cabello y me dirigí nadando hacia donde estaba Javi. Javi se encontraba de espaldas a mí y se sobresaltó al notar mi presencia. Le abracé por la espalda uniendo mi cuerpo al suyo apretando mis senos contra su poderosa espalda. Las dos parejas de la playa se encontraban a la suficiente distancia como para no ver lo que hacíamos. Apreté mi pubis contra sus nalgas y bajé mi mano hacia abajo notando su excitación debajo del tanga.

- Ahora Javi prepárate que quiero follar contigo dentro del agua. Es una fantasía que siempre he tenido y que deseo ver cumplida contigo.

Mientras le decía estas palabras me comía su oreja con mis carnosos labios. Me coloqué de cara a Javi y nos besamos con una pasión desenfrenada. Javi empezó a chuparme el cuello haciéndome vibrar sin parar. De ahí pasó a comerse uno de mis pezones haciendo que creciera al máximo. Los pezones es una de mis zonas erógenas más sensibles y si un hombre sabe tratarlos convenientemente me convierto en una fiera insaciable. Javi supo como lamerlos haciendo que mi cerebro experimentase un placer irrefrenable. No pude soportarlo por más tiempo y me corrí dentro del agua gracias a las caricias bucales que me prodigaba.

Me zambullí dentro del agua y bajé de un golpe el tanga de Javi hasta las rodillas viendo como saltaba su pene apuntando hacia arriba pidiéndome que le diese caña. Era un aparato fenomenal al cual me encantaba adorar. Estaba dispuesta a sacar todo lo que aquel jovencito pudiese darme, lo cual sabía que era mucho. Aquellos huevos estaban bien surtidos gracias a su juventud y además sabía que recargaba pilas con bastante facilidad. De momento ya me había bebido el elixir de su juventud en una ocasión y esperaba que aquella mañana me lo volviese a dar al menos dos veces más.

Cubrí su carne con mis labios acariciando su piel con mi lengua humedeciéndola junto con el agua en la cual me encontraba inmersa. Jamás me había comido una verga dentro del agua y la verdad es que la sensación me encantó. Estar follando en plena naturaleza pudiendo ser vistos por alguna de las parejas que nos acompañaban en aquella playa me daba un morbo increíble. A mi futuro yerno le costaba mantener el equilibrio debido al tratamiento que le estaba dando. De vez en cuando salía a la superficie a tomar algo de aire y al momento volvía a hundirme en busca de su maravilloso rabo el cual me tragaba hasta el fondo de mi garganta. Tras un rato de estar prodigándole estas caricias, Javi me ayudó a salir a la orilla del mar y me tumbó sobre la arena sintiendo como las olas del mar morían junto a nuestros calientes cuerpos.

Javi me dijo que mirase hacia la playa y vimos a unos treinta metros de nosotros a una de las parejas follando como descosidos. Eran una pareja de unos treinta y pocos años. Ambos eran rubios y se conservaban realmente bien. La chica tenía unos pechos preciosos y el cuerpo perfectamente bronceado de haber ido muchos días a la playa. El hombre se encontraba tumbado boca arriba mientras ella estaba montada sobre su polla de espaldas a él y con las manos apoyadas sobre la arena a ambos lados de la cabeza de su pareja. Le cabalgaba como una posesa totalmente ajena al resto del mundo. Aquella amazona chillaba escandalosamente con las fuertes penetraciones que le daba su partenaire. Aquella imagen hizo que me corriese tan solo observándoles follar. Coloqué a mi acompañante tumbado en la arena y me puse sobre él en posición invertida a la suya. Así pues mi boca se encontró de cara con su poderosa herramienta mientras empecé a notar como su lengua humedecía mi clítoris. Quedé entusiasmada con aquel 69 que formábamos mientras a pocos metros otra pareja estaba jodiendo sin descanso. Nunca había sentido el estímulo de follar con público cerca de mí. Los alaridos que daba aquella mujer me ponían cachonda perdida. Finalmente ví como sacaba la polla del hombre de su vagina y apuntando hacia arriba la masajeó hasta hacerle correr saltando sus goterones hacia el cielo como si fuese un surtidor.

La lengua de Javi me trabajaba a una velocidad endiablada seguramente sintiéndose animado por el polvo de la pareja que se encontraba cercana a nosotros. Me puso el clítoris duro como un garbanzo jugueteando con la punta de su lengua sobre mi botón. Inicié una espectacular mamada, chupándole su enorme y oscuro glande y recorriendo con la lengua el tronco de su polla, donde resaltaban sus potentes y jóvenes venas. Abrí un segundo los ojos y pude ver como ahora era la pareja quienes hacían de mirones de nuestra relación sexual. La chica acariciaba la polla de su compañero con su mano masturbándole mientras miraban el 69 que llevábamos a cabo. Nuestros cuerpos empezaron a vibrar llegando al orgasmo. Me corrí en los labios de Javi mientras a los pocos segundos mi yerno se corría nuevamente en el interior de mi boca dándome a beber sus jugos por segunda vez aquel día.

Al separarnos y mirar a nuestros acompañantes, estos nos sonrieron guiñándonos los ojos. El chico ya se había recuperado de la sesión anterior y tenía colocada a la muchacha a cuatro patas y bien abierta de piernas esperando la entrada de su amante. El hombre calzaba una buena herramienta e iba a penetrar nuevamente la vagina de su pareja. Entró sin preguntar arrancándole un terrible grito de su boca. Se quedó parado medio minuto dentro de ella dándole a degustar aquel fantástico aparato. Tras haberse habituado al grosor de la polla, la chiquita empezó a rotar su trasero alrededor del pene de él siendo ahora el chico quien gemía como resultado del movimiento circular de ella.

Aquella visión logró que mi yerno se pusiera nuevamente en forma para llevar a cabo un nuevo encuentro sexual. Me cogió de la mano y me llevó junto a unas piedras que había a pocos metros y desde las cuales podíamos ver el polvo de aquella pareja. Puse a Javi de espaldas a mí y me agaché comiéndome al instante sus sabrosas nalgas. Me encantaba ver su culo expuesto a mis caricias. El culo es una de las zonas que más me ponen de un hombre y el de mi futuro yerno no iba a ser la excepción. Mientras mordía sus posaderas alargué mi mano derecha y así su vergajo iniciando una suave masturbación con el fin de volver a ponerlo en forma. Acerqué la punta de mi lengua al agujero de su ano sacándole un gemido ahogado con mi lengua. Le hice un beso negro de fábula. Sabía que mi yerno no tenía inclinaciones homosexuales pero también sabía que aquella caricia le volvería loco. Con mis anteriores amantes siempre funcionó.

Javi no pudo aguantar por más tiempo aquel suplicio y me levantó sin remilgos dejándome apoyada con los brazos en la roca de espaldas a él. Me abrió bien de piernas e introdujo un dedo en mi ano. Tras esto escupió en la entrada para lubricarlo con su saliva y se lo comió por completo devolviéndome la caricia que le había hecho yo. El beso negro es otra de las cosas que me hacen llegar al éxtasis si el hombre sabe hacerlo convenientemente. Mis terminales nerviosos son especialmente sensibles en esa zona así que Javi hizo que me corriese gracias a su lengua. Tras dejarme descansar unos breves momentos, mi yerno cogió un bote de aceite que habíamos llevado y lubricó la entrada de mi ano y su polla con dicha sustancia organizando los preparativos para la futura enculada.

- Javi cariño, fóllame ya y no me hagas sufrir más. Llevo todo el día deseando sentir tu verga dentro de mí y ya no lo aguanto más. Hazme disfrutar sin descanso con tu rico manjar. Ten cuidado no me hagas daño. Tu tranca es demasiado para mí y puedes lastimarme. No sé como mi hija pudo resistirlo.

- Voy a clavártela hasta el fondo. Yo también llevo deseando este momento hace mucho rato. No todos los días uno se folla a su caliente suegra. Me das mucho más morbo que Eugenia. Vamos a ser muy amigos tu y yo. Ya me encargaré de daros placer a ambas y que no os sintáis abandonadas.

Tras sus palabras se decidió a apuntar con su barra hacia mi agujero anal. Aguanté la respiración esperando la entrada de aquel taladro. Apoyó el glande en la entrada y lo impulsó hasta el fondo de mi entrada posterior. Quedé con los ojos en blanco mientras chillaba sin poderlo remediar. Aquella clavada fue más de lo que creí poder resistir. Javi me hizo llorar con la entrada de su nabo. Era demasiado grueso y largo para mi pequeño y estrecho agujerito. Joder menuda tranca. Nunca tuve semejante cosa dentro de mí. Javi empezó a moverse salvajemente metiendola hasta el fondo de mis entrañas sin mostrar una brizna de piedad con mi persona. Tan solo se dedicaba a taladrarme dándome y dándose placer. Aquel estaba siendo el mejor polvo de mi vida. En estos casos siempre se dice esto pero en este caso puedo aseguraros que era cierto. Me agarró del cabello llevándome hacia atrás hasta lamerme el cuello y la nuca mientras me sodomizaba. Sentía chispazos de electricidad al notar su lengua en mi cuello y mi nuca. De pronto me llevé una grata sorpresa. El chico de la otra pareja se acercó a nosotros mientras la chica me observaba con cara de lujuria.

- Nos gustaría que dejaseis participar con vosotros a mi marido. Le gusta mucho tu pareja y si no te importa compartirla cree que disfrutará con ambos como nunca.

Javi me miró interrogante y le dije que por mí no había problema. Además en mi vida había estado con dos sementales de ese tipo y la ocasión era única y no pensaba desaprovecharla. Acabaría muerta en brazos de esos chicos pero me importaba un comino.

Javi se tumbó en la arena con su duro instrumento en ristre apuntando hacia arriba y yo me senté sobre ella clavándomela en el ano de un golpe. Ya no fue tan doloroso como hace un momento. Me coloqué en la misma postura que había visto anteriormente a la chica follarse a su marido. Javi volvió a clavarme sin pedir ningún tipo de permiso. Me quedé sin respiración. Empecé a cabalgarle como una posesa siendo sodomizada sin compasión por mi yerno. Aquel muchacho no tenía ni pizca de consideración con su futura suegra, parecía que deseaba hacerme sufrir al máximo de sus posibilidades. Empezó a follarme sin descanso arrancándome aullidos de dolor. Veía su polla entrar y salir de mi ano sin tomarse un momento de respiro. El otro hombre se acercó a mí y apuntó su pene hacia mi vagina. Volví a gemir sintiendo esa carne desconocida en mi interior. Mi vagina se acomodó sin problemas a su tamaño y el hombre me atrajo hacia él apretando mi pecho contra el suyo. El chico de mi vagina inició su penetración acompañando los movimientos que se desarrollaban en mi otro agujero. Los dos muchachos supieron acompasar los movimientos del uno a los del otro. Chillaba como una desesperada. Nunca había tenido a dos machos para mi sola y la verdad es que lo estaba gozando al máximo. La chica se masturbaba mientras veía aquel sandwich que formábamos los tres.

Montaba sobre Javi sin darle descanso. Deseaba acabar con el y que mi yerno hiciese lo mismo conmigo. La presencia del otro guapo muchacho fue un auténtico regalo para mí. Me quemaban el culo y el coño con sus poderosas estacas. Los gritos de dolor se fueron convirtiendo en chillidos de placer sintiéndome follada por mis dos amantes.

- Seguid así cabrones. Me siento de maravilla con vosotros. No pareis nunca de darme placer. Os necesito y os deseo completamente. Lo hacéis de fábula. No os cansáis nunca? Menudo aguante tenéis.

- Vete preparando que enseguida voy a correrme dentro de ti, me dijo mi follador vaginal. Voy a llenarte por completo ese bonito agujerito que posees.

Empezó a moverse a velocidad de vértigo dentro de mí extrayendo de mí aullidos de placer. Bombeaba sin descanso hasta acabar corriéndose en mi vagina llenándome con toda su vitalidad. Un minuto después fue mi futuro yerno el que llenó mi agujero anal con todo su elixir. La corrida fue copiosa llenándome todos mis intestinos con su semen. Javi aullaba como un verdadero animal mientras me entregaba toda su vida. Al notar brotar la leche de mi yerno dentro de mí acabé corriéndome junto a mis dos amantes de aquella gloriosa mañana.

Al abrir los ojos y empezar a relajarme ví que la muchacha se acercaba a mí y me besaba dándome las gracias por haber hecho feliz a su marido.

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