La chica no tan timida

By Aina el 18/10/16 | 17506 visitas | Descripcion: Aina es una chica un poco hispter, estudiante de 6to semestre de psicología, tiene 22 años y trabaja de mesera...
Aina es una chica un poco hispter, estudiante de 6to semestre de psicología, tiene 22 años y trabaja de mesera medio tiempo en la cafetería de su madre.

Como una de tantas tardes noto la presencia de aquella chica, que siempre se sentaba en la mesa del rincón que daba a la ventana, tantas veces soñó con ella; no sabía absolutamente nada de la chica, solo sabía que siempre tomaba la misma orden y llegaba a la misma hora de siempre, Aina se desvivía por verla cada día, por grabarse su aroma, su sonrisa dulce y picara esa que siempre le regalaba tras tomarle orden a su pedido.

La estudiante notaba las miradas lujuriosas que le obsequiaba la hermosa chica; cada vez que la veía solo quería besarla y decirle cuanto la deseaba, pero lo omitía por miedo de asustar a la muchacha

Tras transcurrir los meses Aina se fue enamorando de aquella chica guapa a la que no podía dejar de mirar.

Una tarde Aina entro al baño a retocar su maquillaje puesto que se dirigía a sus clases, se sorprendió al encontrarse a aquella diosa en aquel lugar jamás se imagino topársela allí, mientras se arreglaba noto a la hermosa chica un tanto nerviosa como queriéndole decir algo, la mesera simplemente le sonrió.

Pensó haberse imaginado aquello que acababa de escuchar ?Entonces que dices? Si no quieres no importa no pasa nada?

Aina no sabía que responder no estaba segura de lo que la chica le había dicho, no sabía a ciencia cierta si eso que escucho era cierto o si era un simple producto de su imaginación.

La espampanante muchacha se le abalanzo y la beso..

Aina desde ese momento sabía que no había vuelta atrás que era ahora o nunca y la beso como si no hubiese un mañana.

Aina se sentía como en un sueño por fin eso que tanto había deseado estaba sucediendo.

El beso fue subiendo de tono y terminador por desnudarse una a la otra, la mesera se detuvo como podría continuar si ni siquiera sabía su nombre, espera!! Le dijo. No sé nada de ti no puedo, hacerlo ni siquiera sé cuál es tu nombre. Y solo por eso te detienes? Sonrió su acompañante

Creo que no es el mejor momento para presentarnos titubeo la muchacha es Rous! Halo a la psicóloga para seguir besándola.

Rous parecía una diosa aquel cuerpo monumental que tenía enfrente era mejor de lo que alguna vez imagine. Su piel pálida me incitaba a devorarla, me sentía tentada en recorrer sus partes más cálidas y profundas, a pesar de no ser voluminosa tenía un cuerpo hermoso eran justo a la medida de mis manos, ella era fuego, tan suave y delicada como su precioso cuerpo.

Por unos momentos me dispuse a detallar su inocente y salvaje belleza, esa figura que estaba próxima a explorar, mientras Rous se posaba jadeante esperando que dejase de observarla.

Aina sabia que esa tarde seria inolvidable, su cuerpo y su boca eran tan tentadores que difícilmente podría resistirte a tan bello reflejo, me acerque cautelosamente a sus labios y la bese al mismo tiempo en que mis manos comenzaban a explorar su cuerpo.

Acaricie suavemente sus senos, Rous era tan frágil que tenía miedo de lastimarla, pero su cara de chica mala me obligaban a tratarla sin sutileza, así que empecé a estrujarla cada vez as fuerte y con mis labios mordisqueé todo a mi paso, su delicado y pálido cuerpo empezó a erizarse.

Recorrí su cuerpo con mi lengua y humedecí sus pezones ya erectos, dibuje caminos con mi saliva devorando su abdomen y pubis, acerque mis labios a su templo caliente y húmedo delicadamente me dispuse a saborearlo.

Rous danzaba con sus caderas, se movía al agitado ritmo de su corazón cada vez más rápido, sus gemidos empezaban a esparcirse por todo el baño, me incitaba a degustarla con mayor rapidez y a introducir mis dedos en tan estrecha cavidad y moverlos velozmente para poder inundar mis dedos de tan deliciosos jugos.

Metí mi lengua lo más profundo que pude mientras con mis dedos abrazaba su ya inflamado clítoris, empecé a otra en su rostro un goce enorme, sujeto con fuerza mi cabeza y la aprisionaba contra su sexo, pareciera como si quisiera que me ahogara entre sus piernas, Rous estaba alucinando del placer que le brindaba, aquella tarde tarde me dispuse a complacer todos sus deseos, sonreía como una esquizofrénica como estuviese en otro mundo, una vez empezó a contraerse y a derramar aquel néctar note el cansancio en su cuerpo, subí a sus labios y volví a besarla pero esta vez lo hice con total ternura y delicadeza, ella se veía tan bella e inocente parecía un ángel.

La senté en váter y me dispuse a vestirme, la muchacha me miro con desconcierto ?pregunto si me iba? asentí y sonrió me halo nuevamente hasta sus labios me beso.

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