El desayuno

By Parejastgo el 28/03/16 | 49580 visitas | Descripcion: Nos conocimos en Facebook. Nos gustaron mucho sus fotos y tuvimos buena onda en las conversaciones, sugiriendo que nos tomáramos...
Nos conocimos en Facebook. Nos gustaron mucho sus fotos y tuvimos buena onda en las conversaciones, sugiriendo que nos tomáramos fotos los 4 y ver qué pasaba después. Como ambas parejas teníamos niños y nos resultaba más fácil pedir la mañana en el trabajo que conseguir niñera, decidimos que nos juntaríamos a tomar desayuno luego de dejarlos en la escuela, a las 9 AM. Era además el estreno de intercambio full de los cuatro.

Llegamos a su departamento muy puntuales, con unas medialunas. Ellos nos estaban esperando con café, jugo y unos jalapeños. Sí, ellos son mexicanos: José y Marcela. Nosotros: Carlos y Cristina.

Luego de tomar desayuno y conversar de las experiencias de cada uno, José sugirió que comenzáramos la sesión de fotos. Las chicas nos cambiamos de ropa, para quedar con unos sexies baby dolls, y ellos sólo con ropa interior.

Luego de las fotos, José nos preguntó por unos dados para romper el hielo que habíamos adquirido, y que habíamos mencionado en las conversaciones. Pasamos a su habitación y nos sentamos los cuatro en la cama.

Comenzamos a lanzar los dados, uno con acciones y otro con partes del cuerpo. Decidimos que quién lanzaba los dados recibiría la acción del resto.

Comenzó Marcela: tocar cuello. Los tres comenzamos a tocarla, primero por el cuello y luego los hombros. Ella es muy bella, y un busto abundante y muy sugerente. Por el momento sólo llegamos hasta los hombros, para así prolongar la ansiedad.

Mi turno: besar orejas. Me acosté de espalda en la cama. Marcela y José comenzaron a besar mis orejas y alrededores, mientras Carlos siguió tocando en el cuello suavemente a Marcela. Yo percibía que le gustaba en su respiración al besarme.

Turno de José: lamer entrepierna. José estaba de espalda. Marcela y yo nos pusimos sobre él y bajamos a lamer, cada una una pierna, comenzando por sobre la rodilla. Notamos su excitación al ir subiendo lentamente, lamiendo la cara interior de sus piernas y luego por debajo del ombligo. Yo tengo la cola grande, y la posición de juego ayudaba bastante a que se notara aún más. Marcela también tiene lo suyo. Carlos no perdía el tiempo y, aprovechando la posición de nosotras, comenzó a tocamos la cola a ambas. Al terminar, recibí una nalgada de Carlos, evidentemente prendido por el juego.

Turno de Carlos: besar ombligo. Al principio nos pareció lo más aburrido, pero Carlos insistió. Si bien comenzó en el ombligo, rápidamente con Marcela comenzamos a explorar en los alrededores. Ya excitado desde los turnos anteriores, comenzamos a besarlo por sobre la ropa interior y sus pezones. José también aprovechó el tiempo, y nos tocaba y lamía las piernas y cola.

A esta altura ya todos estábamos prendidos y dispuestos a que pasara al siguiente nivel.

Segunda ronda. Marcela: besar labios. Marcela miró a Carlos, y lentamente se acercaron. Luego, acercaron sus labios y se comenzaron a besar. Luego, Carlos comenzó a tocar los abundantes pechos de Marcela. José y yo mirábamos, aunque no duramos mucho y comenzamos a besarnos también, llevando sus manos a mi cola y mis pechos, mientras yo llevaba las mías a su entrepierna.

Luego de un rato, Cristina me miró, se separó de Carlos y se acercó a mí. Yo me separé de José, me acerqué y nos comenzamos a besar, primero suavemente, pero luego cada vez más apasionadas. Los chicos se excitaron aún más con el espectáculo. Carlos comenzó a lamer los pezones de Marcela mientras yo la besaba, y con las manos apretaba el otro pezón y tocaba entre las piernas de Marcela. José por su parte, me sacó mi baby doll y me comía mis pechos.

Luego, Marcela se puso sobre mí, mientras seguíamos besándonos, mordiéndonos y tocándonos. En ese momento, José bajó y comenzó a lamerme y comerme abajo, primero lentamente, y luego comencé a pedirle un poco más de intensidad. Me comenzó a meter un dedo y lo movió dentro de mí, que hizo que me excitara mucho, lo que Marcela también notó. Le comencé a meter mano a Marcela. Parece que estaba esperándolo, aunque no sé si de mi. Yo le comía un pezón a Marcela mientras Carlos hacia lo mismo con el otro.

Luego, José dejó de jugar con su lengua y manos, y se preparó para entrar en mí. Por su parte, Marcela se puso sobre Carlos. Carlos y yo quedamos abajo, y Marcela y José arriba.

Marcela se movía sobre Carlos con movimientos cortos, que hacían que sus pechos se movieran de arriba a abajo. Le agarré uno de ellos, mientras sentía cómo José iba entrando y saliendo, primero lentamente, pero luego más rápido aunque corto. Carlos giró a Marcela para dejarla en cuatro, con sus pechos sobre mí. Me metí uno de sus grandes pechos a su boca mientras apretaba el otro. Carlos le daba fuerte pero lento, y se escuchaban sus cuerpos chocar con cada embiste de él.

Luego, fue mi turno. José me giró para darme en cuatro, posición que me encanta. Mi gran cola quedó a su antojo, recibiendo un par de nalgadas de su parte. Luego, además de darme por adelante comenzó discretamente a jugar con un dedo por atrás. Esto me prendió más aún de lo que ya estaba. Tomé su dedo y lo introduje un poco más. Esto y lo fogoso del momento hizo que tuviera un gran orgasmo. Tomé a Marcela y la besé fuertemente para acallar el grito de excitación que di al venirme. Carlos se dio cuenta al instante que había llegado, y me miró con cara de cómplice al ver dónde José tenía su dedo. Luego le pedí a José que me diera un poco más, ahora boca arriba, hasta quedar plenamente satisfecha.

Una vez lista, comencé a besar a Marcela. José entonces acercó su miembro a su boca. Comenzamos ambas a lamerlo y comerlo en forma alternada con intensidad y profundidad, intentando contrarrestar el movimiento de Carlos mientras le daba a Marcela en cuatro. Luego, me puse bajo Marcela para morder y lamer sus pezones. Carlos entendió la señal, y le dio un poco más fuerte. El tener a tres personas alrededor de Marcela para hacerla llegar tuvo sus frutos. Silenció su grito del orgasmo al tener la boca ocupada con José. Desocupó momentáneamente su boca y nos besamos, luego besó a José y ocupó su boca nuevamente.

Es ese momento, comencé a lamer el escroto de José mientras Marcela lo comía profundo. Primero lo hice sólo con la lengua, pero luego comencé a succionar sus testículos mientras tocaba sus pliegues entre sus piernas. "No sé qué están haciendo, pero está delicioso", dijo. Comenzó a gemir y a contonearse, y la sobreexcitación hizo que acabara muy intensamente dentro de Marcela.

Sólo quedaba Carlos, a quien aún no sé si le cuesta acabar cuando estamos en grupo o quiere ser el último. Lo que mejor me resulta en estas circunstancias es comerlo profundo y mojado, así que me enfoqué en ello, pasando lengua por su miembro para dejarlo muy húmedo, y luego comerlo de a poco. Tomó a Marcela y comenzó a comerle sus grandes pechos mientras yo lo comía abajo. Sentí su excitación, y lo corroboré cuando me pidió que lo mordiera. Él, a su vez, mordía los pezones de Marcela, y le metía mano. Los comía y mordía con muchas ganas. Carlos ya no aguantó más, y finalmente sentí cómo acababa dentro de mi boca. Dejó de lamer los enormes pechos, y besó a Marcela. Yo me uní a ellos en un beso triple, jugando con nuestras lenguas.

Luego de un par de minutos, todos ya servidos, como dice Marcela, comienza nuestra fase tierna y nos ponemos los 4 en cucharita: José, yo, Marcela y Carlos. Nos besamos y tocamos un rato, pero ya sin la gran excitación de unos minutos atrás, sino más bien relajados y lúdicos.

José dice "ya no somos novatos, eh?", todos nos reímos dada la evidencia. El relajo se nos quita de golpe al ver la hora: los niños salen en 15 minutos. Sin embargo, la sonrisa y los recuerdos nos duran bastante más tiempo.

Con ellos hubo otros encuentros tan buenos como éste, que relataremos más adelante.

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