Historias como gigoló

By SLIPKNOT2005 el 11/02/11 | 25157 visitas | Descripcion: [Sexo con Maduras] Decidido a sacarme unos ingresos extra me anime a poner unos anuncios en páginas de contactos ofreciéndome...
Decidido a sacarme unos ingresos extra me anime a poner unos anuncios en páginas de contactos ofreciéndome como "joven acompañante para damas". Soy guapillo y siempre me han atraído las mujeres maduras, siempre hemos conectado, dicen que sé escuchar y que se como comportarme, aparte de mi líbido y experiencia en la cama por supuesto. Mediante este sistema no tuve mucho éxito, sólo tuve dos contactos, el primero con Ana, la mujer de la que hablo en este relato y otro con Patricia, quien se convertiría en amiga y "chula". Patricia tras un par de cenas conociéndonos mejor me ofreció proporcionarme citas de vez en cuando, ella es una tía liberal, con varios negocios diversos y conoce muchísima gente (clientas, amigas. etc.), en fin, esa es otra historia que ya contare.

El caso es que mi primera "clienta" fue Ana, me llamó un día entre semana para interesarse por el anuncio, si era serio, si estaba disponible para el fin de semana, en fin, era muy simpática y abierta y quedamos para vernos el Sábado. Ella venía a Bilbao desde Madrid a unas jornadas sobre derecho (era abogada contable) y no conocía a nadie aquí, quería que la enseñara un poco la ciudad por la tarde y cenar juntos. En fin, llegó el día y me prepare, bien vestido, perfumado y bastante nerviosillo la verdad. Quedamos a la entrada de su hotel por la tarde y allí llegue puntual. Me esperaba una mujer de 45 años, de pelo negro corto, delgada y bajita, de cara era bastante feúcha todo hay que decirlo, nariz grande, pecosa y un feo lunar en la mejilla. Todo esto lo suplía con una bonita sonrisa un tanto tímida y unos bonitos ojos oscuros, además, tenía unos buenos pechos y bonito trasero. Vestía muy elegante un conjunto de blusa blanca y falda azul, reloj, anillos, etc… denotaban una mujer de dinero, se había maquillado para la ocasión, quizás un poco en exceso, labios muy rojos y demasiado pote en la cara. Nos presentamos y dimos los besitos de rigor, los dos un poco cortados y con risas nerviosas al principio.

- Bueno Alain, pues, enséñame un poco lo que hay que ver, llevó toda la mañana sentada y me apetece pasear un poco, eso si, el museo ya lo tengo visto.

- Por supuesto, sus deseos son ordenes para mi madame - la respondí bromeando.

Y así la lleve a ver lo destacable tomando un par de copas en un par bares, charlamos un poco sobre su trabajo y aficiones, llevaba 15 años en la misma empresa y ya como gerente ganaba un sueldazo todo para ella ya que era soltera. Resulto ser una mujer muy inteligente y buena conversadora, congeniamos rápidamente y cada vez me excitaba y daba más morbo el acostarme con ella. Le confesé que era la primera vez que hacía esto:

- Vaya, pues mejor, será más excitante. Conocer a alguien así yo tampoco lo he hecho nunca. Salí un par de veces con un jovencito, era bastante inmaduro y sin conversación, le hice algún regalo y le di alguna propinilla, pero llamar directamente a un acompañante es la primera vez.

Me confesó que tenía tiempo para amistades, el trabajo la consumía y hasta hace un tiempo tampoco la había atraído tanto el sexo (su físico y malas experiencias la habían escaldado).

Para resumir, volvimos a su hotel para cenar allí, ya abrazados y dándonos besitos, como amigos amantes de siempre, su mano sin apartarse de mi culo, propiedad suya exclusiva. Cenamos tranquilamente, atrayendo alguna mirada, las dos camareras sonriéndose entre ellas mientras hacíamos manitas y nos rozábamos con los pies, la situación me ponía aún más cachondo. Ya con el vino la conversación fue a temas más de cama, después de susurrarle lo que me gustaría hacer con ella confeso que de lo cachonda que estaba se estaba mojando ya las bragas. La cena fue rápida y en nada estábamos ya en el ascensor dándonos el lote, entramos en su habitación riéndonos, ella bastante puesta por el vino se fue a hacer pipi (expresión muy suya). Me quite los zapatos, me desabroche la camisa y senté en la cama, tenía la polla dura y dispuesta a dar guerra hacía largo rato. Ana volvió del baño, refrescada y lista, se sentó al lado mío y nos volvimos a morrear, ella ya sobandome el paquete:

- Levántate y quítate la ropa despacio, quiero verte desnudo de una vez - me susurro al oído.

Así lo hice, lentamente me quite camisa y pantalones quedándome en calzoncillos, mi duro pene aprisionado pedía ser liberado ya, mientras, ella me miraba sonriente, también liberándose de la blusa y el sujetador, sus pechos eran medianos pero firmes a pesar de su edad. Acercándome a ella sentada en la cama la dije:

- Esta prenda prefiero que me la quites tú.

Me bajo los calzoncillos y quede en pelotas ante ella, mi polla dura como nunca y en todo su esplendor.

- Uy que grande y bonita, y todo afeitadito, me encanta que los chicos os cuidéis.

Dicho esto la agarró y estiró el glande hacía atrás arrancándome un gemido, después la dio un par de tiernos besitos y se la metió en la boca (hasta donde pude), cerré los ojos y disfrute de la sensación mientras acariciaba su cabeza. Con un sonoro slurp se la saco de la boca, se levantó y nos morreamos, se bajo la falda y la tumbe en la cama. Poco a poco con mi depurada técnica fui bajando de sus pechos - los cuales repase con mi lengua, lentamente y dejándola los pezones duros como piedras- hasta su entrepierna quitándola sus húmedas braguitas. Abrí sus piernas suavemente y su linda flor se abrió ante mí, tras unos besitos en su pubis pase a lamer sus rosados labios (el olor de mujer me vuelve loco y el comerlas la chicha es algo que me encanta y hago con autentico placer, a veces podría estar horas ahí abajo lamiendo y chupando mientras se corren una y otra vez), lentamente repasándolos alternativamente. Con una mano me masturbaba lentamente (casi a punto de correrme) manteniendo mi polla a punto y con la otra la abría más el chichi. Que decir, la hice una comida de coño que casi se mea del gusto, todos mis sentidos puestos en ello la di un completo repaso: la metí la lengua hasta donde pude follandola con ella, bese, mordí y cosquillee los labios, la di largas lamidas desde su ano hasta su clítoris, el cual lamí haciéndola gritar de placer.

- Me vas a matar cabron. Me voy me voy… aahh.

Era lo que gemía y susurraba mientras me empujaba más la cabeza dentro de ella. Tras sentirla un par de orgasmos la di tregua volviendo a besarla en sus otros labios, saboreando ahora los dos sus jugos de mujer:

- Quiero follarte, ponte de espaldas - me pidió jadeante en mi oído.

Se puso encima de mí y me monto empalándose lentamente en mi polla (joder, a pelo encima), los dos gemimos, ella quieta unos instantes, con los ojos cerrados acariciándose los pechos, sintiendo la penetración. Poco a poco tomo la iniciativa moviéndose lentamente, yo acoplado a su ritmo acariciando sus pezones, hice intento de meterla un dedo por el culo pero no se dejo, con la mitad metido me dijo:

- Aaahh, no seas cabrón, para, por el culo no.

Aumentamos el ritmo y a pesar de hacer un gran esfuerzo no pude evitar correrme, explote gimiendo dentro de ella, seguía empalmado y seguimos dándole, no iba a parar hasta el orgasmo de ella. Finalmente clavando sus uñas en mi pecho dio un par de grititos y la sentí estremecerse por su orgasmo, me miro con sus bonitos ojazos, sonriente y sudorosa, recostándose en mi pecho aún con mi pene dentro. Nos quedamos así un rato comentando la jugada, acariciándonos y dándonos besitos:

- Eres un sátiro cariño, necesito un semental como tu pero todos los días, que al llegar al trabajo me este esperando en casa para follarme sin piedad.

- Estoy a tu disposición cuando quieras - la conteste pellizcando su culo.

- Aaahhh... aaahhh, que malo eres guarrete mío, me gusta que seas tan desvergonzado.

Se levantó para ir al baño otra vez la muy meona y yo me quede disfrutando del momento acariciándome la polla haciéndola recuperarse, para cuando volvió ya la tenía dura de nuevo:

- ¡Vaya! ¿Ya la tienes dura otra vez? - comento riéndose.

- Tu presencia la provoca ese efecto - conteste.

Besándome la agarró y empezó a masturbarme, después la puse de espaldas para darla un masaje. La repase cuello y espalda dándola besitos aquí y allá mientras ella maullaba feliz.Baje hasta su culo, le di unos besitos y mordisquitos acariciando levemente su ano y dándole un beso, ella se retorció y gimió, contento con el efecto volví a la carga abriendo sus mofletes y dándola un par de lamidas en su agujero. Satisfecho la metí la lengua haciéndola cosquillas y humedeciendo el paso, mientras, la volvía a hacer un dedo, con ese dedo húmedo de sus jugos la penetre suavemente el culo, ella gimió:

- Aaahhh…con cuidado, soy muy sensible por ahí.

- Shhh, tranquila, conmigo no te preocupes.

Deje el dedo dentro un rato dejando que el paso se acostumbrase a su presencia, ella se estaba ya masturbando como loca poniendo el culo totalmente en pompa. Empecé a follarla con el dedo suavemente. Después se lo saque suavemente y penetre su chorreante vagina empezando a follarmela a lo perro, la sentí correrse pero a mí me iba a costar un poco más. Empecé follandola suave y cariñoso, acariciando sus pechos y dándola besitos en la nuca, termine más rudo, con un fuerte ritmo y la pobre gimiendo como una condenada, por fin con un grito la saque y me corrí sobre su culo.

- Quieta, no te muevas, te limpio en un segundo - dije cogiendo un kleenex y limpiando los restos de lefa.

Me recosté sobre su espalda abrazándola, los dos todavía jadeantes. Nos quedamos así charlando con cariñitos hasta que yo también tuve que ir al baño, me dejo ir a regañadientes.

- Vale cariño pero quiero ese culo de vuelta en un minuto.

Eche una meada y me estaba refrescando cuando sentí sus manos abrazarme y agarrarme las pelotas.

- Lo he pensado mejor, me apetece una ducha, una ducha juntos - me susurro.

- Humm, me encantara enjabonarte y dejarte bien limpia Anita.

Y así transcurrió la cosa, jugueteamos como niños, enjabonándonos con espuma el uno al otro, sobandonos y morreandonos sin descanso, gracias a ello de nuevo estaba empalmado. Nos secamos el uno al otro y ella volvió a hacerme una mamada, la deje chupetearla una rato para llevarla después a la cama y colocarla encima de mí a lo 69, de nuevo tenía su rajita y su ano ante mí, limpitos y perfumados los dos. Volví a la carga con mi lengua, besando y lamiendo su raja y su culo alternativamente, ella se divertía jugando con mis pelotas y dando mordisquitos a mi pene. Logre que se corriese otra vez dejándola limpia de jugos pero a mí me costo bastante, al final se puso dura y me masturbó sin piedad, con un gemido lastimero solté lo que me quedaba entre sus dedos.

- Uy, que cochino - dijo riéndose y limpiándose en las sabanas.

Charlamos un rato, ella acurrucada entre mis brazos hasta que confesó que estaba agotada y que quería dormir invitándome a pasar la noche con ella, así lo hice, yo también un tanto cansado y con la polla que tardaría un buen rato en recuperarse.

Me desperté sobre las 8, empalmado y cachondo, ella se despertó poco después y echamos el último kiki, esta vez de lado a lo cuchara, lentamente se la metí y empecé a follarla, abrazados y comiéndola la oreja. Después nos dimos una ducha rápida ya que tenía que coger su vuelo y tras darme un sobre con dinero nos despedimos en la puerta, más besos y la promesa de volvernos a ver en cuanto fuera posible.

Porno Tags: Sexo con Maduras

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